No abandonemos a nadie La importancia de integrar a los usuarios de drogas inyectables en los programas de tratamiento del VHC. Argumentos desde la perspectiva de la salud pública y los derechos humanos.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado el virus de la hepatitis C (VHC) como una “bomba de relojería viral”. En la Asamblea Mundial de la Salud de 2010, la OMS reconoció que la epidemia de las hepatitis virales era un “problema de salud pública mundial” y pidió que se pusieran en marcha programas integrales para “potenciar el acceso a tratamientos asequibles en los países en desarrollo”. Asimismo, en la Asamblea Mundial de la Salud de 2014, la OMS aprobó una nueva resolución sobre las hepatitis virales, en la que, por primera vez, se señalaba que el virus de la hepatitis C afecta “de forma desproporcionada a los consumidores de drogas inyectables” y se instaba a los Estados miembros a poner en práctica “programas integrales de prevención, diagnóstico y tratamiento de las hepatitis para las personas que consumen drogas inyectables, incluidas las nueve intervenciones básicas”. La inmensa mayoría de las personas con infección crónica por VHC viven en países de ingresos medios y bajos, donde el acceso al tratamiento para el VHC sigue siendo por lo general muy limitado. Aunque es probable que en los próximos años se incremente el acceso al tratamiento, de mantenerse las tendencias actuales, los usuarios de drogas inyectables (UDI) seguirán quedando excluidos de los programas de tratamiento de forma más o menos sistemática.
Este documento desarrolla una serie de argumentos fundamentales —desde una perspectiva tanto de salud pública como de derechos humanos— sobre por qué resulta pertinente, factible y, desde luego, esencial, que los países incluyan a los usuarios de drogas inyectables en sus directrices de tratamiento y en sus programas sobre la infección crónica por VHC.

Tabla de contenido

  • La epidemia del vhc
    • Evaluación de las necesidades de tratamiento de los usuarios de drogas inyectables en Tiflis (Georgia).
  • El acceso a la prevención y al tratamiento es un derecho humano
    • Los precios del tratamiento para el vhc son desorbitados
    • Los servicios de tratamiento y reducción del daño son insuficientes
    • La necesidad de unas políticas de drogas no criminalizadoras
  • Tratar a los usuarios de drogas inyectables es seguro y funciona
    • La eficacia del tratamiento del vhc en usuarios de drogas inyectables
    • Observancia, abandono y efectos adversos del tratamiento
    • Reinfección
    • El tratamiento, puerta de entrada a los programas de reducción del paño
  • Tratar a los usuarios de drogas inyectables evita nuevas infecciones
    • El tratamiento como prevención

"Las políticas de drogas represivas son el principal factor estructural de la transmisión del VHC y el VIH."


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No abandonemos a nadie

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